40- Mandatos inconscientes

Si supiese quién manda,
si llegase a creerme el asunto
de que necesitamos andar cerca y de trasnoche,
vos, yo, ambos y nosotros ¡seríamos tan otros!
Tan capaces de equivocar la libertad
con ciertos pases que hacen de la paz
tanta magia y del mago el singular
asunto que de tanta joda acaba en seriedad
y que aprende a ilusionar enseñando hipocresía.
Si supiese estar conmigo y convivir en paz,
si llegase a troquelar esta arrogancia
de mi ‘quiero estar con vos sin correr riesgos’,
tetas, cielos, culos y verdades serían:
toda una manera de desternillar un pelotón,
ordenado y eficaz,
utilizable en guerras y en kermesses;
percutor, pan, arroz y municiones
jugando a ser maricones de reunión.

39- Hemorragias y virtudes

Habría que recuperar, de una vez y para siempre, el primer sorbo de vino. Varios de nosotros mataríamos para conseguir que la segunda raya fuese igual a la primera... y cortar el desenfreno de un tirón sería un don que determine quién es rey y quién adicto.
Enaltecer la verdad permitiría que la humanidad viviese en paz, aunque deje fuera de carrera los trucos y los artilugios que practicamos y estudiamos de memoria para sorprender a quienes nos interesa.
Pasemos a la paz:
Cuando la cantidad de personas que esté dispuesta a dar la vida por ella, sin matar absolutamente a nadie, sea mayor que la cantidad de personas que esté dispuesta a ir a la guerra, la habremos conseguido.
Tiempo del infierno:
Es sólo una figura esquemática, que cobra vida y fuerza en igual medida que nosotros permitimos.
Haraganes:
Habría que reinterpretarlos.
Hegemonía:
El segundo motor universal. Policromático. Creado y alimentado por los hombres. Capaz de reinventarse y adaptarse al combustible prevaleciente en el momento histórico que se vive. Eterno. Lamentablemente eterno.
Sexo:
Mato por un polvito ahora mismo.
Locura:
Todos mis temores.
Tetas:
Eje de la psicología...
Incomodidad:
Víspera del cambio.
Arrugas:
El gran secreto es cargarlas con orgullo.
Inquietud:
Inevitable. Sólo se debería tener más cuidado con quién se la comparte. Como te impulsa te destierra.
Intransigencia:
Básicamente mediocridad. Temores internos la tutoran.
Pena de muerte:
Bacheo improvisado del hueco educativo que se viene engendrando desde siempre.
Constitución:
Fábula. Cuentito ficcionado. Libro dañino comparable contra la biblia.
Robar:
Sólo se le permite a los reyes... ¡El cargo continúa siendo el mismo!
Ayuda:
Una herramienta complicada. ¡Cuán fácil sería todo si aprendiésemos a solicitarla!
Trasquilar:
Desabrigar para abrigar.
Rutina:
Nuestro dardo tranquilizante.
Religión:
Una mentira que ambiciona organizar.
Democracia:
Paradoja. Dejadez voluntaria. La mejor creación con la peor ejecución.
Hambre:
El motor universal.
Latidos:
Origen de la música.
Música:
Origen de mis latidos.
Vergüenza:
Roedor de las ideas.
Drogas:
Preocupémonos por educar verdaderamente a todos y cada uno de nosotros en tiempo y forma. La rueda gira sola después del primer empellón.
Añorar:
Síntoma de empeoramiento.
Muros:
Consecuencia del individualismo.
Ejército:
Recurso inmundamente fundamentado que, entre otras mentiras, busca defendernos de nosotros mismos.
Frontera:
Límite etéreo de los que mandan.
Vino tinto:
Mago de magos.
Recursos:
Justificación para la matanza.
Trono:
Objetivo de los mediocres.
Solidaridad:
Improvisación; consecuencia del egoísmo que la precede.
Amor:
Todo lo que busco. Equilibrio de la humanidad.
Intolerancia:
Nunca termina bien.
Educación:
(Ver: drogas)
Padres:
Nosotros con más edad. Nuestro dilema destructor, por ratos. Una excusa para disimular nuestros fracasos.
Abuelos:
Mediadores de la rigidez obligatoria que profesa la educación familiar. Comodines majestuosos.
Libertad:
Si las cosas funcionaran no habría necesidad de ella.
Libros:
Nadie quema lo que no sirve, se lo tira a la basura y suficiente. Eruditos silenciosos. Pacientes aguardando merecedores.
Refugio:
Descanso perecedero. Comodidad mientras dure la tormenta.
Perversión:
Incomodidad de los perversos.
Putas:
Mujeres enormes.
Artefactos:
Suplementos de nuestras falencias bio-psicológicas.
Sangre:
Conviene más que fluya dentro de las venas que sobre el suelo.
Duda:
Enemigo íntimo.
Vecinos:
Les exigimos más de lo que pueden darnos.
Hermanas:
Amas de mi universo.
Bohemia:
Es tiempo de buscarle otra palabra... O nuevos intérpretes (no te enojes, no hablo de vos).
Amigos:
Portadores de cuanto nos falta.
Hijos:
Esperarme un tiempo más. Cuanto más huérfanos más personalidad desarrollan.
Violadores:
Tremendos hijos de putas.
Dictadores:
Existen a través de nuestra desunión, ignorancia y cobardía.
Internet:
Quiebre funcional; inflexión severa en el recorrido del universo.
Preguntas:
Habrá que agradecerle al tiempo libre.
Trabajo:
Falta que sobre.
Madrugada:
¡Nadie me cree que es un vertebrado!
Viajar:
La mejor de las drogas. Nada de paranoia. Un poco de depresión cuando no las recurrimos.
Prejuicio:
Ignorancia.
Planeta tierra:
No tiene solución porque está lleno de humanos.
Escribir:
Torturas y caricias. Sujeción férrea a la intemperie que concibe y profesa.

38- Pitadita

Que feo estar fumado y con bragueta a botones,
se pone largo el camino al mundo-pis,
se entreveran las uniones y uno enferma
de asma-fizz o de algo en los pulmones.
¡Qué buenos son el rockanroll y los bajones...!

37- Despedida despacito

La intención estuvo, ¿cómo no?
Pero de golpe se fue...
Como al fin lo hacemos todos
¡Cómo quisiera poder decir
que el paseo estuvo mal!,
que nos aturdimos pronto y que no nos consagramos,
que fue tiempo perdido y no fue hermoso,
que hubo malestares de esos que arrepienten,
que sacarte la ropa fue lo peor que me pasó,
que jamás bebí de tu lengua ni de tu cuello,
que tus olores me desencantaron,
que no lamí tus ojos ni tus vértebras,
que te dejé morir de incandescencia,
que una meseta nos mutiló la improvisación,
y que se nos clavó en el pecho, haciéndonos a un lado,
que la despedida avistó divertimento,
que no lloraste ni tampoco yo,
que no tuvimos en la punta de los dedos,
cuando nos alejamos,
el valor para rasgar en una viola:
“No hago otra cosa que pensar en ti”

36- Incorregible

Manda y objeta la cosecha que propone
Madruga, firma cheques y compone
Suma enemigos, resta razón y duele fuerte
La locura que descansa en lo que ofrece.
El negocio devino ayer en pan y antojos
Faltó brisa, sangre y proteínas
Con qué lavar toda la mierda que cocina.

35- ¡Cómo sería si...

Acá, en nuestro país, el ave nacional es todas las aves,
los recursos hídricos nuestra saliva,
la historia se inventa por la noche,
la atracción cotiza más que las gemas,
el amor es el amo de amos, el intocable,
nadie sabe qué es un verdugo, una frontera o un complot,
nunca un palazo ni una contravención,
la poesía es la moneda nacional,
acá el tiempo es nuestra fuente de energía
y lo incineramos para cocer el arroz,
las caricias y los besos conforman nuestra fauna,
la flora se fuma después de cenar y se cosecha en casa,
a los dioses los mandamos al paraíso,
a padecer el orden, las reglas y las frutas,
a la frescura la comemos de a dos y a cualquier hora,
a la vergüenza la colgamos en museos,
junto con el egoísmo, el diablo y otras mentiras,
enseñamos, de movida, la inflexión
ejecutamos la beneplácita dulzura,
nuestras flores crecen y mueren en la tierra sin conocer el jarrón.

Acá, en nuestro querido país, nadie piensa en cómo ganarse el pan,
porque los panaderos lo regalan recién salido del horno,
unos llevan el vino, otros ponen la ensalada,
las arrugan son los únicos tatuajes que paseamos,
nadie necesita pertenecer a ninguna tribu,
nuestros pirsins son las lastimaduras,
no tenemos tabacaleras ni laboratorios ni gobiernos,
tenemos hojas de tabaco, medicinas, sinceridad y criterio.
nos cantan al oído mujeres de corazón gigante:
janis joplin su little girl blue,
chavela vargas su llorona,
están los que curan a cambio de nada,
los que dan con los ojos vendados
y los que mecen las cunas de ningún desamparado,
la sangre que nos haga falta nos la ofrecerán nuestros vecinos,
no necesitamos vender el techo para pagar un abogado,
no somos madres ni padres sino ejecutores de amor,
nunca nadie vio un aviso implorando algún donante,
las respuestas nos las dan los caminantes,
y en cada esquina quien quiere aprende arte o, bien, hace el amor.

Acá, en nuestro país, andamos todos erguidos,
el que no sonríe es ignorante
y enseguida va a la escuela,
la primavera es personal y el botón no opciona off,
nadie pierde tiempo en aprender palabras raras,
nos movemos sólo en tren y en barcos a vapor,
se escucha radio, blues, son, tango, jazz, flamenco y rockanroll,
se toma vino tinto y la siesta la hacemos tirados al sol,
andamos todos en bolas y nadie se corta el pelo,
nadie es jipi porque somos todos iguales
y las palabras las escribimos como suenan,
por ejemplo: laputaqueloparió,
no sobra ni falta ninguna verdad,
nadie trata de hacer sentir orgulloso a nadie,
se comparten las mujeres y los hombres,
nadie mata por posesión, perdón, ¡nadie mata!,
no tenemos armas sino herramientas,
no generamos falsas expectativas y tampoco verdaderas,
no conocemos la segunda edición...
porque imprimimos un libro para cada uno directamente en la primera.

Así es que a nuestro país no le decimos país sino nuestro lugar.

34- Nec,

El queso huele y huele... Ya no es azul el cielo que lo encarna ni es pancarta lo que alberga los secretos. Lo sencillo no es martillo ni golpear. Ni salpicarte es tortura cuando la mar apura y apura en el invierno. Me constuí mi propio infierno y me quemé. Prrrr!

33- Cosas de la imaginación

-¡Qué mala suerte tengo, pibe! Le había jurado a la vieja que después de éste me retiraba, y que nos íbamos a Misiones a ver las cataratas. Dicen que los ranchos son baratos allá. ¡Si hubiera salido bien...! Trescientas lucas para dos tipos. ¡Si hubiera salido bien...! Dieciséis años en la calle y ni un sólo tiro. ¡Qué mala suerte, che! De guantes blancos. Eso decíamos con El Rengo antes de salir: “de guantes blancos”. Nunca un tiro. ¡Y mirá que afanamos, eh! Nos metíamos en cada bulín increíble con El Rengo. Si por lo menos supieran... Nunca le robamos a ningún decente. Siempre políticos. Al concejal Villafañez lo teníamos loco. Lo empezamos a afanar cuando nos enteramos que coimeaba laburantes en los sindicatos. ¡Cómo se calentó El Rengo con esa noticia! A los dos días ya le habíamos entrado en la casa. Lo afanábamos una vez por mes, más o menos. Cada vez que nos metíamos le sacábamos lo mismo: televisores, vitrolas modernas, de esas que traen compasdí... Le conocíamos la casa de memoria; hasta con la luz apagada se la caminábamos. Le sobraba la guita. Podía amueblar todos los días, si quería. Se terminó avivando y metió un par de vigilantes. Ahí cortamos; suicidas no éramos con El Rengo. Pero no nos quedamos quietos, eh... A los diez días nos metimos en la casa del intendente. ¡Si hubieras visto cómo vivía ese tipo! Parecía la casa de un rey. Los muebles antiguos, bien finolis. No se podía creer. ¡Esos son ladrones!, ¡no nosotros! En la bodega tenía vino como para veinte navidades. El Rengo se hizo el sota y se curró una botella. Qué rico era... Lo tomamos en su casa mientras nos repartíamos las cosas. “Este es un tinto de embajada, che”, decía El Rengo cada vez que tragaba... ¡Pero anoche salió mal, pibe! Salió para la mierda... Le tendría que haber hecho caso al Rengo. “Es muy pronto”, me dijo. “esperemos un poco más”. Pero no es fácil frenar. La guita endulza demasiado, y cuando te querés acordar estás hasta el cogote. ¡Y eso que ya tenemos cuerda en ésto!... Pero se nos fue la mano. Decí que por lo menos El Rengo zafó. Yo me ligué un tiro en una gamba y un par de trompadas mientras llegaba la ambulancia. Cincuenta minutos tardó, así que hacé la cuenta de lo que me pegaron esos canas. Cuando llegaron lo primero que hicieron fue atender a un policía que decía tener dolor de estómago. ¿Podés creer? Yo todo ensangrentado y los médicos con ese maricón. Mientras lo revisaban el cana me miraba y se reía. ¡Hijunagran puta! Mirá si serán giles... Estaban enojados porque en los titulares de los diarios salimos siempre nosotros. Estos tipos se preparan para atrapar ladrones y después quieren ser famosos. ¡Tendrían que ser actores, no canas! El Rengo me lo decía a cada rato: “No te olvides nunca que nosotros somos artistas”. Pero no, porque si fuéramos artistas no estaría encadenado a la catrera como estoy ahora. Lo que no entiendo es que a vos, pibe, te hayan dado una cama en esta pieza. Porque yo sé que soy bueno. Pero si fuera malo estarías jodido, ¿o no? Mirá estas cadenas. No sirven ni para atar a una monjita. Decí que ya no tengo fuerza... ¡Ojalá que El Rengo se avive y venga a sacarme de acá! Dieciséis años laburando juntos. No me puede dejar tirado ahora... ¡Pero qué lindo, che, cuando aparecés en el diario! No con la foto, claro. Aunque con lo del intendente se equivocaron, lo habían llamado “señor”. Si hubieran sabido cómo robaba el coso ése. ¡No tiene perdón!... Pibe, ¿vos conocés las cataratas? ¡Deben ser de lindas! En casa tengo un cuaderno lleno de fotos. No hay revista que hable de las cataratas que yo no haya comprado. ¡Hasta los periodistas se asombrarían si lo vieran! Le pego fotos desde antes de empezar a afanar. Del lado argentino, del brasilero, hasta del paraguayo tengo; aunque de ese lado no se ve un carajo. ¡Las cataratas...! Cuando las veo siento lo mismo que cuando estoy adentro del bulín de algún político. Unas ganas de gritar bien fuerte: “¡todo esto es nuestro, carajo!”... ¡Nuestro y de todos! ¿Sabías que un japonés dijo una vez que quería que lo enterraran junto con los girasoles de Bangó’? ¿Podés creer? El tipo había comprado el cuadro del pintor ése y se lo quería llevar con él. ¿Cómo puede ser? Es como que yo pida que me entierren con todas las cosas que me afané. ¿Eso no es peor que robar, acaso? ¿Por qué estoy en cana yo, entonces? ¡Estamos jodidos, pibe! ¿Pero sabés qué es lo peor?, darse cuenta de que cuando uno era joven esto también pasaba. Pasaba y no nos enterábamos. Eran épocas tan buenas que a nadie le importaba que lo estuvieran afanando. Pero yo no sé de qué hablan... ¡Si acá siempre hubo pobres! Lo que pasa es que ahora los pobres están de moda, pibe. La diferencia es que antes a la mayoría le iba bien, entonces no se quejaba nadie. En cambio, ahora estamos todos jodidos, entonces usamos a los pobres para protestar. En cuanto la mayoría esté bien otra vez acá no va a hablar nadie aunque los pobres sigan existiendo. Y a mí me dieron en una gamba... ¡En la cabeza me tendrían que haber dado el tiro! Lo único que gané con esto fue tiempo para pensar. Y, ¿quién quiere pensar? Estoy podrido de los que piensan. Por ejemplo, ¿quién inventó el revólver? ¿Sabés cuánta gente murió por culpa de ese invento? ¿Por qué no se calló la boca? ¡Esa gente no sirve! Inventa cosas para hacerse famosa. Es como proponerse vivir para después contarlo. Contar las anécdotas es la parte aburrida. Hace reír, sí, pero después quedás triste. Pero, ¡qué mala suerte tengo, pibe! Te juro que éste era el robo de jubilación. ¡Si hubiera salido bien...! Pero la guita es divina. Endulza mucho, pero es divina... ¡Caer ahora! ¿Cómo puede ser? ¡Y mirá que llevo años,eh!
-¿Dieciséis?
-Pensé que te habías dormido, pibe. Sí, dieciséis años y mirá cómo terminé. El único consuelo que me queda es que terminé como los grandes. Como Gatica, como Olmedo... Con final trágico. La diferencia es que de mí, ¿quién se va a acordar? El Rengo, nadie más. ¡Qué fulero es pasar desapercibido, che! Yo soñaba con hacer el robo del siglo. Soñaba con dar un golpe grande como el obelisco. El Rengo me dijo una vez: “si querés que no te olviden afanate el obelisco”. ¡Cómo nos reímos esa noche! Robar el obelisco... ¿te imaginás? ¡Qué lindo sería! ¡Y llevárselo a Misiones! Ponerlo en el río y que las cataratas lo bañen hasta dejarlo chiquito. Después vas y lo devolvés. ¿Ves?, a este país le faltan esas cosas. ¡Cosas de la imaginación!...

-¡Renguito querido!, ¡menos mal que viniste! ¿Te costó mucho entrar?, ¿y el vigilante? ¡Bah!, no importa. Sé bueno, sacame estas cadenas y llevame a casa... ¡No aguanto más este hospital!

32- ¡Otra!

Ando con el cuore frenado. Me cansé de la improvisación y desde entonces no hago más que girar en círculos sobre las mismas agotadoras ideas. Estoy en el medio de un pozo, esquivando cascotazos y sin poder gritar auxilio. Estoy tramando mi muerte de a poquito; en gotas que ni siquiera puedo contar. Se me secó la sangre en el último intento desesperado de enamorarme de cualquiera. Me clavé la pared en la cara nuevamente, pero esta vez he caído fuerte. ¡Han tronado los ecos que ensordecen los sesos! Se han puesto mis fantasmas a corear con eficacia. ¡Y, carajo, es la mejor canción que escuché jamás!

31- Puño y letra

Atardecerás en manías insoportables cuando vigiles el descarrilamiento de tus estrellas. Más que un vaticinio es una proposición a ciegas. Es el intento exiguo de generarte un estado de ánimo que nos convenga a los dos, sin que te des cuenta. Es, en realidad, la cuenta regresiva del beso que está por estallar dentro y fuera del límite de nuestras bocas, y bien cerca de los ojos que nos vieron admirarnos ilusionadamente.
Nuestras neurosis nos fueron puliendo el criterio, ¿podés creer? Yo sí, fervientemente. Me lo demuestra lo cercano de nuestras lejanías.
Pero siempre queda un round más para inventar un batacazo. Siempre queda un pedazo de candor del que agarrarse, para poder aletear con toda la fuerza que perdimos mientras ocurrían las enfermedades que nos masticaron el esplendor. Y para el decaimiento final están aún los recuerdos, esos laureles corroídos, cayendo como martillazos certeros, de las coronas que nos colgamos en intensas ceremonias corpóreas, que me ayudaste a inventar y que corregiste con tu puño y con tu letra.
Con suerte, pueda en mucho tiempo superarte.
Creo que para olvidarte voy, primero, a olvidarme de mí.
Casi seguro...
Confirmado.

30- Cero en física

Fuerza, energía, cosquillas en la panza;
trenzas, flequillos, peinados de la infancia;
potrero, piñas, cena, paja y a la cama;
vecinas, primas: despertadores del sexo en punto;
tren, bondi y encima media falta!
“¡La fuerza es el estado de ánimo de la energía!”,
machaqué en la prueba de física y me decretaron un cero con urgencia.
"¡¿Qué sentido tiene la física si no se la puede aplicar a la fricción que genera el amor?!",
exponía al profesor mientras me mostraba la salida.

29- ¡Qué tarde se hizo!

Como que perdimos la gracia, ¿no? Ya no tenemos la fuerza de los remolinos que metimos en la cama las primeras veces. El sexo se hizo brisa y para hacer el amor estamos viejos. Nos sobran canas para recién pisar los treinta. Fuimos locomotoras, sombras estrechadas. Fuimos reyes, vikingos y también Colón. Hemos sido, por momentos, grandes hijos de putas. Fuimos la fruta puesta al fresco en el champán. La tertulia consagrada que desbanda sobre las seis de la mañana. Fuimos tal para tal sin cual, y ése fue el error. No pudimos zafar del pánico, del tedio ni del fragor. Gastamos el mazo de las sorpresas jugando un solitario, cada uno por su lado. Fuimos la vergüenza que descascara y que presume su defalco. Pero el talco va en los pies y no en la cara, así que ya es tiempo de dejar de maquillarnos.

28- El museo de mi yo

Pase y vea el museo de mi yo.
A su derecha mis ratones,
que cultivé a mis dieciséis,
con todo el amor que me quedaba.
A su izquierda el recuerdo de mis sueños,
que he derrochado antes de ayer
para poder montar este museo.
Por el centro de hall encontrará usted mi depresión,
haciendo malabares para tornarse imperceptible.
Por encima podrá ver mi visión de futuro,
es esa línea negra, borroneada, que divide en dos
mis ansias y mis atropellos carismáticos.
Si se fija usted bien,
detrás de la columna de mi ego,
donde termina la alfombra roja,
que representa cuanta actitud impaciente practico,
y sobre un colchón de cáscaras de limones,
descansa la figura de ella,
que es exactamente con la primera que soñé
y a quien dediqué, acaloradamente,
mi última masturbación,
hoy mismo, antes de venir a la inauguración
de este museo: el museo de mi yo.

Me aconsejaron que el ingreso sea gratuito,
pero como no me atrevo pienso pagar muy bien.
No habrá ningún invitado de lujo,
van a ser todos invitados de calle.
Serviremos un lunche, como a las seis,:
empanaditas hojaldradas con aceites corporales.
Aceptamos sugerencias y reclamos,
si es que la muestra resulta insuficiente.
Y si le falta un diente, por lo menos,
tenemos dentista en un stand.
Linda con el quiosco que vende presuroso,
en precio que no ha engordado por aduana,
la sotana y la madama que jamás utilicé.
También se oferta una jeringa,
que es herencia de un conquistador de atajos;
lo conocí calle abajo, donde rompe el bulevar.
En la esquina del sol habrá tormenta,
será a eso de las siete, si hay convocatoria.
Si no se consigue quórum, improvisaremos murguita
con señoras en tanga y lentejuelas que
los harán sentir vivitos y culeando.
Así que mejor no pase la pelota,
tire a su mujer y a sus hijos en la vereda,
y venga sin preservativos,
ya que intentamos que el asunto sea natural...
Si liga algún virus postmoderno
se lo descontamos del importe;
no hay soporte sin aporte de los riesgos.
Y no tire el ticket porque pierde el seguro.
Imagine si hay sismo y usted no está protegido,
Richter 9,2,
montañas, cerros y bombachitas abajo;
todos al centro por las grietas de la tierra,
a beber la lava del medio de tus piernas.
Luego:
final feliz, finoli y fetuccini.
La muestra abre hoy y clausura antes de ayer.
Venga solo o mal acompañado, si prefiere,
pero venga, por favor,
porque esto es,
leidis an chentelmans,:
el museo de mi yo.

27- Check List para el día que me dejes

probar suerte
andar con cuidado
disimular similitudes
cosechar albedríos
manifestar terquedades
corroborar asombros
negociar amores de por vida
frecuentar mujeres por convenio
necesitarte
listar lo que no necesito
hablar mal de vos con conocidos
no solidarizar
atiborrarte con deseos inocuos
desterrar malestares sexuales
acostarme con tus tías
(maquinando con las mías)
entorpecer tus cualidades
digerir hepatoaxiomas
transferir inoperancias
traslucir tus curvacciones
bravear con convicción tus amenazas
invertir con verborragia mis ahorros
perfeccionar cavilaciones
acostumbrarme a que me dejes
pender de los hilos de los que penden tus satisfacciones
acoplar a tu culito en primavera
padeciendo el calor de algún verano
escapar del parque al trote,
¡con sortija en mano y uiiiiija en boca!
pocos son los palos que destinan
sonrisas ayudan sólo en movies
¿necesito la verdad?, ¿o lo que no me decís?
¿vale un final feliz o mejor desmoronamos?
¿tan importante es terminar bien?
he logrado sentirme tan cómodo dentro del frío
que desecharía a fuerza de conciencia
varios veranos que visten de inolvidables.

26- Uno pesimista

Cuesta creer que esta mierda pueda todavía empeorar. Que algún día no me quede ni calores, que es toda mi queja de hoy. Que logre caer en el recuerdo de los que han perdido la memoria. Que ni migas haya para limpiar sobre la mesa. Que no haya nadie con quien ir a cenar el día que sobre algo de guita. Que pueda ir perdiendo los dientes y las muelas, uno a una, de tanto masticar futuros prodigiosos, mientras creo que la mierda cotidiana puede todavía empeorar. Que fueron, en realidad, cielos dorados los instantes precedidos, que creí infiernos, si los comparo contra los actuales. Que tengo mucha fuerza por perder y, quizá, un día cualquiera no logre ni dejar traslucir estas incertidumbres. O no pueda mirarte a los ojos con firmeza y sostenerme a tu alcance. Que se pueda morir de hambre frente a un plato de polenta. Que la letanía alcance profundidades memorables y ya no queramos respirar. Que la pereza que engendra este rollo cotidiano pueda dispararse y atravesar todo horizonte razonable. Que la quietud mental reine una tarde cualquiera de otoño. Que desprevenidamente nos encontremos un día en el mismo centro de la nada; donde, puedo afirmar, creeremos que hemos tocado fondo y que ya nada podrá salir peor. Y vamos a sentir cierto alivio, ¿cómo no? Pero nos vamos a tomar un segundo para asimilarlo. Y en ese único instante vamos a perder el oasis; vamos a perder todo aquello que nos quedaba para poder agarrarnos firmes y tomar envión con el fin de resurgir airosos y aprendidos. Vamos a perder el centro mismo de la nada. Y cuando eso suceda, mis corderitos, habremos de caer en la cuenta de que toda mierda, por sucia y pequeña que sea, puede, un día cualquiera, empeorar.
Y ahí estaremos, todos abrazaditos, donde sólo sonríen los que tienen huevos.

25- Salida de emergencia

Aproximadamente en curda,
me obligo a un verso precipitado,
a dar con la salida de este laberinto transparente,
a descubrir la inflexión que engendró estas cualidades.

24- Bluesecito de la ciudad

Se ha vuelto loca la ciudad
ciertos rockeros cruzan corriendo maratones
y los ratones compran flautas en ´promusica´
para arengar a los flautistas maricones.

Se ha vuelto loca la ciudad
los hospitales hoy regalan las vacunas
las pibas lindas nos invitan a bailar
nos emborrachan y nos hablan de la luna.

Se ha vuelto loca la ciudad
crecen en parques semáforos y mañas
cayó una estrella en Gaona y Boyacá
a pegar merca para un tal Cacho Castaña.

Se ha vuelto loca la ciudad
clavados van los relojes en la hora veinticinco
el tiempo libre devino en pieza de coleccionar
llenan museos los almuerzos del domingo.

23- Flores en la boca

Voy a pasarle a la vida por el costado
Pienso frenar justo al lado de quienes frenaron ayer
Por pura solidaridad hipócrita
Y al arrancar habré de olvidarlos
Por puro individualismo descortés
(no se alarmen, soy puro social)
La complacencia, hoy día, me está dando en las pelotas
Y no hay pares de botas que me logren convencer
Sino gorriones en los pies y flores en la boca
Que es justo cuanto vengo exigiendo
Durante estos días a los que llamo mi presente
E igual que ayer traigo firme los dientes
Por si una noche cualquiera hay que salir a morder
Ahora que apura esta primavera que siento un tanto especial
Al cuarto menguante que me está por proponer
Voy a lamerle los pies para conseguir una exigencia
Para crear sensacionalismos amorosos
Para dotar de libros y maestras calabozos.

22- ¡Cuento ruso!

¡Ay, si la vergüenza fuese oro!
¿Qué de vos, de mí y de nosotros si jamás encontrásemos los tesoros que inventamos, esos que tanto nos prometemos al quedarnos sin proyectos?
¿Optimismo carismático o pura cortesía inútil de barrio chino y en jarrón?
El compás tibio de tus latidos no me ofrece ni subsuelo ni terraza, ni consuelo ni mordaza, ni vientito ni llovizna, ni carisma ni entretanto, ni siquiera un contrabando de nuestros fuimos por fronteras. Permite sólo un cambio y fuera para encarar el adiós que aborrezco y atravieso, con cierto malestar que reconozco. Los naipes cayeron boca arriba y de golpe andan faltando comodines. Vergüenzas, arlequines, y la envidia natural que se le tiene al que sale a buscar y recuperar o conquistar lo que le pertenece, ya sea por derecho histórico o por convicción personal. Sin mirar hacia atrás ni probar entremeses de reuniones cajetillas. Sin preguntar ni dudar. Con el paso bien firme al pisar en el terreno donde todos se arrepienten. Con la sonrisa que combate tempestades encajada en el medio de la trompa. Y con la mirada hacia allá: hacia donde están los reyes y la magia, hacia donde habita la admiración que pretendemos tengan nuestros ídolos para con nosotros

21- Quizá se pueda

Probablemente acabemos devorando las migas de la paz, y también los restos minuciosos que desaprovechan los guardianes de la rabia. Es posible que reine y se globalice la insatisfacción. Sobre tendencias desmedidas de tecnicismos modernos dormiremos incómodos y amontonados; apropiándonos del poco calor que nos quede aborreceremos la primavera por puro aturdimiento sistemático. Quiero, deseo, intento estimar algún final disímil... Lo que lo engendra es lo que lo mata. Asesinado por su madre corre, suave, liviano, desprevenido. Ahorcado con el propio cordón de la vereda late, suda, acaba y envejece.
Quizá se logre destrabar los engranajes de la paranoia social, e incluso lubricarlos con toda nuestra saliva que es, a la vez, cuanto nos viene quedando.
O quizá no.
Probablemente no.

20- Coxigrama

La guita, encierro, veneno y procesión
La vergüenza aclara estrofas de plumas apuradas
El calcio de los huesos va a parar a la nariz
Grietas, pasajes y pasillos de un gruyere a pesos mil quinientos
Dedo sumergido en mermelada unta pezón irresistible
Burbuja trepadora de champán que no progresa en el negocio
Socio mandado a matar sólo para sorber por first time de la codicia
Nudillos rompen piel, quiebran cráneo y conquistan parietal
A contar todo un millón recién sacado de la bolsa
¡La puta madre, cuando era pobre tenía más deseos!
Siempre regalando reyes para acopiar cuatros de copas
Me han llegado a querer princesas de reinos de a la vuelta
Y descubrí el humor husmeando en la tristeza.

19- Farsa escuadra

Vos, ratoncito principiante,
fragante andás portando personajes
(...el acento fingido es asunto de porteños!)
en posturas malhechoras.
Soñabas ser Pandora box
y pilotar el mecanismo de los rayos.
Quisiste chasquear voltajes
enemistando índices y pulgares,
y te morfó la intensidad en pretensión.
Comentan que me saliste a buscar...
Pues bien, acá me tenés,
tuyo y de todas a la vez,
cargando con honor la confusión
que arrastro y mareo con mi sangre,
con las ganas de ganar a cada rato,
con la fuerza del agüita
que moja pueblos hasta el cielo raso,
primereando sin criterio tu necesidad,
ardiendo en carne, piel, huesos y enzimas,
quejándome nada más lo necesario.

Vos, pendejo, que andas rogando historias despertenecidas,
que estrenás cortesías con un moño que cala de costado,
que te dejás interpelar con entrega a domicilio.
Crezco tarareando tus tropiezos,
musicalizo en pop algarabías que intentaste enseñarme
mientras te creías mi verdugo fraternal.
¿Nunca despertaste en mitad de cualquier noche
para soñar una vida con cada mujer que te dijo que no?
¡¿No?!, ¿pero qué es lo que hacés de noche?
¿Te dedicás a descansar para ser durante el día,
y para lo que nos educan, un pequeño productor?
¡No me digas que ya has logrado montar la pyme
con la que vas a exportar resentimientos!
No vengas a contarme, nene, que preferís
el óxido del sable a la herida que profesa;
que te conformás con fabricar la mermelada
y que desistís de probar el desayuno.
Viniste hasta acá para corroborar el rocío,
¡y, cielito, te aguardaba mi chubasco!
¿Paraguas, pedís? No, señor...,
los troqué ayer a un mago amigo por no verte más.

18- Esperando la orden

Si me despreocupara, sospecho, podría llegar a pedir cierto manojo de deseos. Podría, incluso, enfrentarte y cachetearte con todo el amor que pudiste prometerme. Atravesarte y revivirte sería: una vacación, un 'por favor’ sin plata en el peaje, una canción con esa letra que me escupiste a la cara cuando te dije que no. Todo un reclamo te obligaría a que me ofrezcas. Una mirada sería, cuanto menos, un recurso de amparo. Averiguar tu dirección iría bien para un detective principiante, pero yo, que a fuerza de reproches ya me has convertido en todo un profesional, iría directo a tus antojos. Confeccionaría una lista incestuosa de todos los sitios a los que no pude llevarte. Y me pondría a llorar apenas te viese caminar hacia mi puerta. Bramar sería el menor de los reflejos; regar y cosechar sería un modo desesperado de estar a punto de quedarme sin vos. Podría soportar por vos toda una condena que perpetúe tus defectos. Tramitaría el repatriaje neuronal que generan tus caricias matutinas. Refregaría por varias trompas todo lo que te quiero y jamás ocultaría todo lo que te extraño. Cuanta palabra puse en mi boca o llegué a escrachar en una hoja sería un mal chiste, pero contado por un humorista de excelencia y de tablón. Podrías rejuvenecer, de pronto, y decirme que estoy viejo para tamaña declaración. Yo podría creerte y también creerme el cuento de que todo esto es cierto y también aprovecharlo. Estrenaría en pura gala el buen humor que archivé hace quién sabe cuánto. Me tiraría del cielo con lona y piolines en hombros para planear encima del aire y entre las nubes. Saldría del coma lácteo de mi desayuno y arrimaría a comas verdaderos, a esos que se llega con el pecho inflado o sin querer. Frecuentaría cuanto otoño se conozca sobre la tierra y reclutaría primaveras para destrozar los inviernos que nos congelan los huesos. Te miraría mucho más entusiasmado. Sabría cómo descorcharte en navidad. Sería Gaspar, Melchor y Alá, el más bajito. Me haría llamar ‘Zar Nicolás Ariel penúltimo’, en Moscú. O me mudaría a la gran Alejandría a vivir del tráfico de columnas y de sorpresas. Podría convertirme en letrista susurrante de alguna trobadora olvidadiza y solitaria. Bebería de la burbuja que crece en el centro de tu espuma. O andaría en bolas por la senda peatonal. Jugaría a silbarle a las madamas o me sentaría en la vereda a mirarlas pasar. Transferiría malestares a la cuenta de tu felicidad y extraería principiantas del cajero de las locas. Recrearía vergüenzas en el carnaval de Venecia o te podría escribir un blues en ´JA menor´. Petrificaría cuanto beso hemos intercambiado, para convertirme luego en antropólogo con erudición en lo que fuimos. Intentaría redescubrirte, reinterpretarte, reescribirte y degenerarte cuanto antes. Pasaría, con un paso, de las caricias al manoseo salvaje, de la proposición al ultraje, del caribe a la hoguera, de la cama a la escalera, de la noche a la mañana y desde la feroz revuelca retornaría sonriente a la caricia liviana.
En cuanto me arrimes un guiño arranco.
Saludos, che.

17- Ampollas en la lengua

Mala tarde. Una tarde insondable. Que engendra seres tan condenables como cada uno de nosotros. Que promete adversidades maravillosas. Que es estrella en esta semana de mediocres. Que se luce con rayos ultravioléticamente solares y con ellos nos invita a protegernos, a examinarnos debajo de un techito de bar, con promesa de hora-felíz y medianoche de resaca; a calzarnos los tamangos de huir-siempre-huir para nunca-pertenecer-nunca. Tarde rojinegra a lo Lenin. De banderas martilleras que desproponen fronteras; que derrocan al dinero indultando al trueque y multan al cheque para sobornar al efectivo. Éste es mi-tu mundo y te bienvengo. Para que lo veas bien visto y al rato lo vomites. Quiero que te hartes de esta tierra paranoica y que te mates conmigo y el resto de los millones (no pienso quedarme a combatir para que sólo me llamen valiente). Que te explote la bomba de la faz en el culo y sangres tembloroso, desprevenido. Y que te insultes más de lo que lo hago yo, perdonándote menos o nada. Voy a mover el culo alegremente cuando baile la polca que tribute tu desaparición. Vas a meterte en tu caparazón y no te va a alcanzar la lechuga de este mundo para que hivernes junto a tu cobardía cotidiana. Te vas a colgar de la gran pija de este universo egoísta y vas a galopar al calorcito del sol naciente. Te van a sangrar los pies a cuenta de todos los pasos que jamás diste ni darás. Ampollas en tu lengua segregarán el juguito ácido que macere hasta la agonía a tus palabras de anarquista de bombonería en quiebra. Vas a desear mi tortura cuando quieras un orgasmo. Y doblar la esquina será tu única chance de torcer algún camino.

16- Amateur irreverente contacta con profesional introvertido

Bueno sería que despegues en fulgor. Y que arremetas con acrobacias impertinentes, practicando la misma confianza que te tenías cuando creíste que te podía pasar algo. O mejor aún, que te veas abrumado por conciliaciones inesperadas, o por irritaciones de colas como las que provocás en tus sadoamantes, que apenas cruzan los dieciséis, y que es, en realidad, todo aquello por lo que andás bailando con pasos que responden a pretensiones jactanciosas. Pero la noche de este día viene caminando de culo y demostrando aptitudes hasta hoy desconocidas en el esquive de puntinazos. La noche de hoy trae la cara de ganar en el terreno mismo donde todos la creyeron derrotada y sodomizada, con vicios de inescrupulosa. ¡Y le creémos! No porque practiquemos en el cielo las deseadas posiciones de acabar que se ejercen en la luna. Sino porque, en apariencia, tiene pensado vendernos el acceso a la mecha que despunta los petardos que la localía tenía pensada para sí, la noche misma en que todos gritaríamos su puto nombre. Es decir: prepará el corazón para la sorpresa que te tiene fabricada. Dejáte transgredir y jugá con perfil de principiante el match que está por empezar en cuanto ella haga sonar con su tierna y babosa boquita tu silbato; los dos prestos a entregar lo mejor que tienen dentro, después del chirrido que anuncia la verdad que habrán de estrenar durante ese combate. Yo te conozco, y no tenés nada. Así que poco importa lo que creas podés perder; trepáte decidido al furgón en el que viajan los que arriesgan la absurda comodidad de una vida sin problemas, repleta de inacción.
Apostaste todo a los sueños y te quedaste sin fichas para la realidad. No digo que esté mal, y bien sabemos que si algo no voy a pedirte es mesura, pero si lo que ha prevalecido, al fin, es el desequilibrio, significa que todo va para la mierda. Y eso no es lo tuyo (asumo que no sobreviviría a un “¿y qué es lo mío?” de contragolpe). Y hasta puedo acomodarme, con habilidad, del lado de tus papitos:
-¡Eso no es lo que queríamos para vos, nene!
Vos, pendejo, has sido despabilado con la crueldad que escupen los buenos libros; esos que cuestan caros o que cuesta un huevo encontrar en precio módico. Vos no podés pecar de pelotudo mientras creés que hacés historia. Ni siquiera lo tengo pensado para mí, y bien sabés lo poco que me quiero. Te puedo presentar diez personas, por lo menos, que han aprendido algo de tus propuestas; pero algo importante, eh, no banalidades para quedar perfectamente parado en una charla de bar sobre la hora de cierre. Te dejaste atrapar, pelandrún; te comieron las bolas las pirañas mientras pensabas que te dabas una ducha rápida en el río. ¡Cómo te engañaste! ¡Cómo nos engañaste! Te dejamos un rato solo, no para corroborar la confianza que te teníamos porque toda esa confianza era y se sentía como real. ¡Y, carajo, lo era! Pero te encargaste personalmente de armar un hermoso quilombete... Así que aquí nos ves, simulando los ronquidos de la siesta que te tocaba dormir a vos. Todo eso nos diste, y ahora estamos acá, en fila, como boludos adiestrados, a punto de cagarte a cascotazos. ¡Y me la van a chupar los que dicen que no puedo tirar la primera piedra! ¡Te las voy a tirar todas, hijo de una gran puta! Vos no podés obligarnos a padecer las consecuencias de tus equivocaciones. Cargá con ellas sobre los hombros, con la misma gracia que, nos contabas en reuniones, había impreso en todo lo que llevabas a cabo.

15- Fideos con pesto

de izquierda a derecha
de diestro a siniestro
de la libertad al arresto
flor al resto y truco
uh!, se nos pasó el tuco...
ptsss! ya fue..., salimos con pesto!

14- Autobiografía

Pertenezco a los de la infancia perfecta
a los que toman la curva y esquivan la recta
a los que viven en curda y casi nunca molestan
a los de raza-suburbio, al submundo-pinkpantershow
a la limosna que tributa al cargo de conciencia
a los que van con las botas... grises y rotas
a los que gritan con el rostro, ajado y también enmohecido
a los que repiten y repiten: ‘si yo hubiese sido...’
a los que saben la respuesta... pero de la pregunta fácil
a los que van siempre hasta el mástil y no izan la bandera
a los que dan ‘jaque mate’ cuando nadie se lo espera
a los que aún ven un cachito de luz que tirita en cualquier lado
a los que no aguantan más eso de andar desesperados
a los que van a cambiar ese lema lesionado de: ¡a mi no me va a pasar!
a los que justo a tiempo se dejaron querer y enamorar
a los que siempre van a estar cuando aprieten las sirenas
a los que se pegan un baño, cambian de ropa pero mantienen la melena
a los que no van a europa, por sabios o por tarados
a los mesopotámicos, a los boludos de manual,
a los que saben la cuenta, la marcan y no encuentran el igual.

13- Chas-chas

Te voy a enrojecer el culo a chirlos
cuando plante la semilla del resquemor.
Con la garganta al rojo vivo
vamos a buscar el agüita de los bautizos;
esa que posterga nuestras mendicidades
(vamos a quitar el ardor ahora mismo y para siempre!),
que moja y ve crecer el charco,
que enemista las orillas y refresca,
la que cae en gotas desde los trapos que buscan achicar,
la que lubrica el arenado que rasga las pupilas.
Sospechar el alivio no es precisamente aliviarse.
Y fecundar en estos tiempos... ¡por dios!
Si zumbar es lo que mejor hacemos,
¿para qué volar y molestar?
Hay un sólo camino para menguar la ignorancia
y ya lo hemos elegido...
Al perder lo socarrón se va la risa,
y empollona la cornisa, fuerte y con gracia,
al descuidar el bienestar y sus amparos.
Si supieras que no busco remendar...
Sino curar la herida desde adentro.
Nuestra diabetes no nos dejó endulzarnos
Y con la falta de azúcar apareció la magia.
Si entendieras que empolvarse la nariz
es de una u otra forma maquillarse...

12- Abra cadabra

El truco es saber si es farsa o primavera,
si es vergüenza o picazón la parodia que te espera.

11- Get back 2

hoy me cobro la noche que me debo
robo y refracto el poquitín de luz
que se prisma en tu penumbra.
la de hoy es la noche que sangra, se desviste y atraganta
con el hueso de la suerte, por fin, quebrado de aquél lado.
será la noche que viene con sorpresa y de la mano
del confín del verano y sus escotes.
ésa que deja que aparezca tímido el trasfondo de las letras
la que apercibe nuestras últimas conductas
la que trae, toma, saca y no consulta
la que no avisa el momento del desmayo
cuando corremos por encima de la raya que acantila.
¡la borracha!, la que rompe a temblar en la vereda,
ésa que profesa el invisible bienestar,
la que te roba mientras dice que te da.
¡a robar a los caminos con la luz que decanta en tus estrellas!
hoy los cuentos los miento todos yo
hoy soy el tanguero y la esquina del farol con la penumbra
hoy quemo la foto que lucra con la imagen de aquellos que se derrumban
hoy no voy a pensar en vos cuando me duerma, al cabo de la farra
hoy curo las ampollas de las manos que me aplaudan
esta noche soy Gardel, Lepera y me afano la guitarra.
hoy mis oraciones y la bolsa cierran trato prenupcial
hoy no hay requisa policial ni presumo malos tratos
hoy prefiero el trueque de mis gemas por ese besito de zaguán
que adormezca a la locura de mis pies y a su temor
a marcar en el camino las pisadas que no pisan mis zapatos

10- Cañito de metal...

Velocidad de nuevo y en la curva
viene en cajita la fatalidad
con cincuenta guita (just fifti gaita)
agranda el combo a frita y poxi-rán
pocos pacos de luz, pura pasta de azar
¡si frunce el culo sólo pensar:
llegar a tanto óxido con la nariz tan sana!
te cerraron las ventanas
y sólo queda verdín en el charco de mamá
¡y encima con la nona tan tana!
esta vez, ¿qué le irán a decir?
cuesta creer que en esos ojos
alguna vez hubo estrellas;
y que hoy haya tanto cordón
bajo ese culo, pendejo,
¡ay, cómo molesta!

9- Una vueltita por acá

Volar, al fin
Quitarse el sueño ruin
De ser alguien más
Del que puedo ser
Paja al amanecer
Ya sé, no es lo ideal
Pero, ¿qué se le va ´cer?
Otra vez estornudar...!
Se amontona la rabia
Y sangra el perro en el hocico al ladrar
Cada vez más cortos los paseos
Cada vez más feos los mimitos
Hoy ni el dogui me va a salvar
Esta noche la voy de cachorrito
Es cada vez más duro cargar con el collar
Llevar la cuerda en el cogote
Está bien lejos de la comodidad
Los gatos son veloces, arañan
Y a cada hora cobran más
¡pagar la ronda con billetes de estanciero...?
Pra, pim, pum, pa... Ja, ja, ja, ja!!!

8- Fondo blanco

Quizá, un
día llegue-
mos a que-
rernos del
modo en que yo lo
imagino. ¿Quién sabe?,
tal vez el día en que le encon-
tremos la verdad al asunto del a-
mor estemos juntos. Nuestro abra-
zo fornicándo de prepo al pesimis-
mo colectivo, que tanto nos dis-
trae y corroe. Voy a hacer el
esfuerzo de escribir de un
sólo trago esta botella, pa-
ra dejar caer en ella las go-
tas del exilio de los ojos de
mis quejas. (Los rayos de los
soles de tus muecas evaporándo-
nos con su calor, que fue frío algu-
na noche de verano.) Y no en vano
voy a seguir, porque te quiero decir, a-
ún, una palabra: probá. Probá de esto, a-
quello y mi botella. Probar es lo que va a
salvarnos de nosotros mismos. Reengendrá
la furia tornándola caricias amables, tornán-
dola serenatas borrachas, tornándola rombos
equiláteros de amor. Sorbé del culito de este
botellón ponzoñoso. Averiguá mi dirección
y escrachala con remitente al dorso, y en
fulgor. Bebé estas tres últimas líneas
que te he guardado con el pecho.
Después ya no habrá nada.

7- Pri con pri

Ayer a la mañana voy a sacarme el disfraz
En cuanto pueda fui a quedarme con tu cuore
Previne con retraso lo que canta tu futuro
Pude matarte con un cuatro y una sota
¡Pri con pri a tu máquina de latidos!
Pierdo a conciencia un limón que edulcora a contramano
¡¿Cómo apostar mis afrodisias?!
¿Sospechar de vos?
No, bebé, vos ya estás corroborada
Ya quedaste tras los haces de mi luz encantadora
Sorbé, putita, sorbé
No hace falta que te cuente tu castigo... (¡Es cuanto me pedís!)
Sortijas soñás, con esmóquines y galas en seda
Tu culo pateás en drop con tal de robar un penalcito
Limosnas enceguecen porristas adiestradas
Estropeás conchitas intentando respirar adolescentas
Stoper defiende un ataque de trasluz
Ventajas acuden a mis ases por las mangas
Laderas como escotes van...
desafiando terquedades en copos
que arriman a derretimientos
¿Querés batir un récord?
Hacé que me conozca
Hacé de esta poronga todo un cielo
¿Hace cuánto que no me das propinas?
¿De qué voy a vivir si te parás en defensa y sobre el campo contrario?
Ando padeciendo tus planteos
Cargando nuestros hongos en el medio de la piel
Y tan acostumbrado que no suelto un sólo mú
Todo un caballero dejándose morir de asuntos curables...
¡¿En quién voy a confiar si vienen mal las aspirinas?!

6- Trasfondo

Repercusiones siniestras de albedríos controlados
claro lado de la calle donde enojo es libertad
genera la soledad recursos que no son manifestados
perfecto estado psiconarco inventa picture que produce Tristar.

Almeja de los sueños fecundada
en ceremonia individual y solitaria.

Kapeluz manual perverso cuenta historia troquelada
cuenca helada del arroyo que nadie se atreve a cruzar
tropezar podrá ayudarme a esquivar ciertas trompadas
melanco gallo de riña que llora furtivo minutos antes de salir a matar.

5- Hoy a la noche

esta noche pienso dejarme caer
pienso prenderme del blister que encierra las pastillas
que contienen la calma que necesita el colmillo
y quizá pueda agregar una cara
a este prisma que ve todo al derecho
que se quedó sin opciones esta tarde
que se quedó sin si no(es) al romper en juventud
para hoy tengo pensado navegar a vela
apagar el motor y tratar de escuchar algo
desempolvar algunos trucos medievales
y salir mansito a conocer nuevas mujeres
modificar ciertos placeres
que irremediablemente terminan en llanto agónico
purificar un tanto los conductos
que se han vuelto un lleve y traiga
de tanta soledad narcoirresuelta
a vos, nochecita de hoy,
voy a pasarte la punta de la lengua por donde más te inquieta
hoy no vas a disfrutar disimulando
apenas vas a poder respirar entrecortado
te voy a poner bien incómoda, putona
hasta que estalles en luces que me partan los ojos
hasta que sientas en el culito
el castigo que padecen los que se atreven a un poquito más.

4- Descifrios

Vértigo vertebral
Don Juanes vergonzosos
Putas fían en pesadillas
Añoranzas de posesiones
Recuerdos de abandonos
Experiencias esparcidas
Flores muertas en 3D
Cieguitos encandilados
Riesgos macanudos
Estepas cobrizas
Mi casa, Soho del 2000
Sulfatos de amor
Acurrucados arrullos
Trenes de frontera
Guitarra traversera
Quietud enardecida
Paren buitres en mi pieza
¡Hey, nocturnidad!, ¡acéchame!
Sombras aclarándolo todo
Falsas rastas rasgan reggaes
Imitador se imita y cae en sobredosis
Vitaminas de campeón
Cazador de drogadictos
Jeringas antojadizas
Somnolencia inadvertida
Chimichurri sublingual
Magullones del jazz ‘in concert’
Clítoris como piedras
Espacio interdactilar aficionado
A Gardel se le acabó la sopa
Bífidas consecuencias
Tolerancia gástrica
Aventón de madrugada
Hisopo como sable
(apuñala cerebrito)
Fosa nasal acalorada
Vericuetos accesibles
Doble fondo perceptible
¡Zas, mulito!
Culito reza en calabozo
Libertad como hemorragia
Tigresas se acarician
Parezco de juguete
Patrulla rutera y sopetón
Luciérnagas OFF-ON
Asesino de peluches
Nostálgico Apocalipsis
Ridiculez cotiza a contrabando
Manoseo transgénico
¿Revolución sin esmero?
¿Sinceridad con corrección?
Carita de algodón del Chaco
Recursos artificiales
Enroque de putonas
Frecuencias sordomoduladas
Misterios en andrajos
Esfuerzos, ¡despertad!
Trabajo por monedas
Rumba de esqueletos
Supervivencia bonaerense
Esquirlas: comodines de las balas
Gatita mimosona
Vodka-tónica supersport
Incorregibles fabricados en colegios
Escabiantes de verano
Patovicas acerados
Pato Donald devino en gay
Mal actor finge ser él
Estruendo vaginal
Pestañas majestuosas
Bambi cabizbajo
Petunia, ¿cuál será?
Sintetizador de emociones
Póker servido de haces de luz
Placa bacteriana recordatoria
¡Quién pudiese patentar obscenidades!
Estupidez atemporal
Deseo interplanetario
Esquizofrenia encantadora
Chagas e inacción
Siniestro de cuore
Puñal azucarado
Sexo de terraza
Maricones orgullosos
Primas ruegan polvos con desdén
Madrinas fisgonas acaloran
Otoño a paja y miel
Reyes mueren por peones
¿DÓNDE?
Papa oferta prejuicios
Papa, no papá, ¿de acuerdo?
(arrimo a la cola con ahorros)
Exijo nos perdonen
Siniestra desazón
Locuciones como en vivo
Vivos como si nada
Pensiones ‘all inclusive’
Orgasmos insolentes
¿Diablos preocupados?
Cascarrabias con diarrea
¡Eso sí que es un antojo!
Adorable y dorado castigo
Diú comete distracción
Barriga incipiente
¡Hasta las pelotas!
¡A deslactosar kms de leche!
Clasificados sobran bajo el brazo
Sueldo durando un estornudo
Enjambre obsesionado
Almíbar admira insulina
¡Diabetes, la puta que te parió!,
máquina del llanto de abuelitos
Perversión como trinchera
Soldadas conquistables
Corazón trascostillitas
Educación, escudo democrático
Diccionario quitadolores
Ring tong de tus latidos
Licores enojados
Ruleta dadivosa
Rutina de hembras olvidándome
Estupor embravecido
Abril vino con tetas
Cojer como animales
¡Sabrá Dios si esto es un verano!
Dolor de muelas asimétrico
Se atornillan inquietudes
Nos mudamos a la vuelta
Delivery boy de conocimientos
Grititos enmendados
Mequetrefes admirables
Eva ofrece megashow en puticlub
Ariel agota megatickets
Mamás la maman por florines
Corremos por las dudas hay sorpresa
Zurdos y diestros debaten en el centro
Blancanieves, putita hermosa
Teléfono bicelular
Piloto de cinismo
Vida y obra es lo mismo.

3- Lumilagro Airlines

¡Cómo te gustaban las esquirlas!
Y los paseos de trasnoche por las bombonerías
Rascarte la piel hasta hurgar en la carne...
Todo Oriente estallando en San Martín
Los artificios se inquietaron con la lluvia
Y serviste las estrellas en dulces canapés
Bocaditos proteicos que consagran
El fuego de la luz, la luz y el kerosén de las antorchas
Son estrechos los pasillos a la hora de rajar...
Las paredes enderezan los balazos, y ¡zas!
De golpe sos órganos de exportación
En conservadora lograste conocer Europa
Zafaste el ticket vía Lumilagro
Me contaron que no tiran ni la piel...
A esta altura, bien podés ser valija de mano
Espiando la salida de emergencia desde el maletero
Soñando con la triple mortal al cielo desde American Airlines
Y calladito en una esquina esperás
El bondi que te arrime un poco más a vos
¡Ojalá tengas monedas, bufarreta...!

2- Circulo Vicioso

De movida, puedo hacer el desesperado intento de llamarte. Pero no tengo ni la más mísera intención de escuchar lo que tenés para decirme. Lo que necesito oír es lo que deseo me digas. Quiero escuchar la respuesta que se libera de tus labios pero que tuvo ensayo en mi obseso. O sea... ¡bah, está clarísimo! Ésta es mi perversión. Mi pequeño y síquicoP inconveniente. No quiero la relación que viene con vos, y que acaba gestándose con lo que me toca poner a mí. Quiero lo que me das y lo que yo te digo, mientras vivís en esta cabeza que es la que ordena que yo te escriba en esta hoja; redondamente, es lo que deseo. Es todo este rollo lo que engendra mi naufragio poético-patético. Éstas son mis exigencias, y con esto, y nada más, te sobra para no prestarme tus cochecitos.
Por eso no te llamo. No me interesa tu vida sin mi vida por dentro y por fuera de ella. Me interesa más nosotros, sin voses ni yoes. No necesito terquedades, las tengo en casa y las pateo por no alcanzarme los baúles. Alguien quiera que nunca escuches mi plegaria. Ni la puesta en escena ordinaria que te supe preparar. Me canso de repensar anhelos, de repetir desvelos y de insinuar consuelos para penas que nunca tocan tierra. Existe un barco capaz de espiar, primero, para hundirse cuando nadie lo ve. Experto en regenerarse y volver a procrear para terminar en símiles finales. No prefiero tus discursos pero aprendí a digerirlos para no andar vomitando culpas. No es que me perdone ni te. Pero hay ciertos asuntos que se resuelven a solas. Sin bocas, ojos o estrofas puntiagudas. Secamente a solas. Sin martirizaciones conjuntas. Sino en plena y absoluta quietud, terca y solitaria.
Es sólo por eso que no quiero oír de vos ni presumir mis conjeturas. Te quiero con el cuerpo del calor que, asumo, se parece a la locura que te escribo. Y te obligo a creer que prefiero varar, que prefiero la quietud posterior del encallado sorpresivo a la indescifrabilidad del caos de la hoja en blanco que estoy por dispararte. Podés, bien, tomarlo como ruina de algo que, se dice, ha sido una escritura, o creer con automática ceguera en la estructura del amor que te guarda lo que digo. Habrá que hacerse cargo de cada uno de nosotros. Inventar un nuevo esfuerzo y tolerarnos. Doblar la apuesta y encontrarnos. ¿Quién sabe?, quizá vos para mí y a la inversa...
¿Y si sólo se trata de sacarse las pantuflas y tirarse a la pileta en bolas?
Así que así me quedo, con temor a deslizar un remitente.

1- Manco Marceau

Si supiese quién manda,
si llegase a creerme el asunto
de que necesitamos andar cerca y de trasnoche,
vos, yo, ambos y nosotros ¡seríamos tan otros!
Tan capaces de equivocar la libertad
con ciertos pases que hacen de la paz
tanta magia y del mago el singular
asunto que de tanta joda acaba en seriedad
y que aprende a ilusionar enseñando hipocresía.
Si supiese estar conmigo y convivir en paz,
si llegase a troquelar esta arrogancia
de mi ‘quiero estar con vos sin correr riesgos’,
tetas, cielos, culos y verdades serían:
toda una manera de desternillar un pelotón,
ordenado y eficaz,
utilizable en guerras y en kermesses;
percutor, pan, arroz y municiones.
Asombros enardecen a los pies de nuestra cama.
Tengo toda la mañana para saber quién sos.
Sin querer ligué el oficio de asentir sin entender ni jota,
Carrasco me salvó de las botas y de mi yo mi mismo.
Alquilo cinismo: dos ambientes, con vista a tu señora.
Pretendo pretendientas con medalla de oro en el juego de la cama,
y decepcionarlas... para calarles de entrada sus prejuicios.
Voy a perder el juicio que me exime de pensar,
porque es todo lo que tengo y necesito.
Y si no salgo corriendo es porque me conozco,
sé que voy a tropezar acá no más.