Fuerza, energía, cosquillas en la panza;
trenzas, flequillos, peinados de la infancia;
potrero, piñas, cena, paja y a la cama;
vecinas, primas: despertadores del sexo en punto;
tren, bondi y encima media falta!
“¡La fuerza es el estado de ánimo de la energía!”,
machaqué en la prueba de física y me decretaron un cero con urgencia.
"¡¿Qué sentido tiene la física si no se la puede aplicar a la fricción que genera el amor?!",
exponía al profesor mientras me mostraba la salida.
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