Te voy a enrojecer el culo a chirlos
cuando plante la semilla del resquemor.
Con la garganta al rojo vivo
vamos a buscar el agüita de los bautizos;
esa que posterga nuestras mendicidades
(vamos a quitar el ardor ahora mismo y para siempre!),
que moja y ve crecer el charco,
que enemista las orillas y refresca,
la que cae en gotas desde los trapos que buscan achicar,
la que lubrica el arenado que rasga las pupilas.
Sospechar el alivio no es precisamente aliviarse.
Y fecundar en estos tiempos... ¡por dios!
Si zumbar es lo que mejor hacemos,
¿para qué volar y molestar?
Hay un sólo camino para menguar la ignorancia
y ya lo hemos elegido...
Al perder lo socarrón se va la risa,
y empollona la cornisa, fuerte y con gracia,
al descuidar el bienestar y sus amparos.
Si supieras que no busco remendar...
Sino curar la herida desde adentro.
Nuestra diabetes no nos dejó endulzarnos
Y con la falta de azúcar apareció la magia.
Si entendieras que empolvarse la nariz
es de una u otra forma maquillarse...
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)
No hay comentarios.:
Publicar un comentario