56- ESPIANDO AL DIABLO POR EL OJO DEL CULO

si me cago en la puta madre... quizá pueda generarle una buena infección. Una que le atraviese el canal y lo porosee. Matar la madre... Mmmmmmmmmmmm... es bueno... ¡Muy bueno!... Excelente!!!!!!! Psicológicamente nutrido, el asunto. "¿Qué tal?, vengo a verlo porque: ¡quiero matar a mi madre!". "Muy bien, ¡hágalo, entonces!", dice el doc; "nada nuevo; todos queremos matar nuestras madres... pero sepa que luego de matarla será cuando entienda que la ineptitud siempre había correspondido a usted. Sépalo. Sépalo y compréndalo pronto... Además, tarde o temprano acaban muriéndose... así que lo que buscamos, en realidad, es catalizar el proceso que lleva a su muerte y no su muerte en sí. Piénselo de esta forma. Podemos decir: ¡poder!, dominio, u obrar dominante y definitivo sobre alguien que, ¿casualmente?, siempre ha sido hegemónico sobre nosotros. No vale esa pena. Sea paciente. Deje ser a la muerte; dele libertad de curso a su cadencia, NO TRASTOQUE MAS LAS COSAS... ¡Y, FAVOR, EMPIEZE POR USTED!"
"Ok"...





...ENTRENAR, ENTRENAR, ENTRENAR, ENTRENAR, ENTRENAR, ENTRENAR, ENTRENAR, ENTRENAR, ENTRENAR, ENTRENAR, ENTRENAR, ENTRENAR, ENTRENAR, ENTRENAR, ENTRENAR, ENTRENAR, ENTRENAR, ENTRENAR, ENTRENAR... hasta siempre! Las pruebas no son sino entrenamientos un poco más exigentes. Eso es algo. Un norte de más o menos buen porte. Mientras no se viva ni se haga algo siguiendo plazos ajenos e impuestos, el desafío y la superación se los traza uno. Uno se supera cuando se sorprende a sí mismo con el resultado del estudio hecho por sí sólo. Autodidactismo. Es tanto más difícil la superación personal. Encontrar el verdadero, propio, objetivo. Tan desértico, impalpable. Tan perfectamente desmaterializado... Que cuando sucede es estupendo. Es magia. Como cuando un truco es cierto. Es como lo que se siente en los buenos actos de los mejores magos: un segundo de irrealidad. Eso es para mí la verdadera magia. Realizar lo que desafía las leyes establecidas con astucia y eficacia. Una exclamación que se nos concede o que concedemos. Lo mismo es, en realidad.

Creo en la fuerza. Creo en la potencia que se aplica, o debiera de aplicarse, al hacer aquello que nos moviliza. Creo en la concentración con que se preparan determinadas actuaciones. Creo en los pálpitos porque me sujetan a esperanzas cuando voy inmerso en el pesimismo al mirar hacia adelante. Creo en mí, sobre todas las cosas y personas. Voy buscando un modo eficaz de transferencia de todo lo que soy hacia lo que quiero hacer. El cómo viene siendo cáncer general. Una inundación total, elevada, de un predio pelado, abierto, libre de árboles, postes, techos, todo, libre de todo objeto, conmigo en el medio, cubriéndome con progresión.
La eterna sensación ascendente de falta de aire en aumento sofocante.
¿Cómo transferir con fidelidad cada proceso que atravieso? ¿Por qué transferirlo? ¿Cómo desarrollarlo? ¿Cómo tintarlo de veracidad? ¿Cómo representarlo real y padecido?, ¿sin trucos, sobretodo?... Apelaré a mi voluntad... A fuerza de adiestrarla conforme cometido. Prácticamente, sumirla. Someterla a mi posesión, con la artimaña de la suavidad. Estocolmo y sus males... Verborragia arrepentida del caudal que experimenta y saborea, cual chanchita revolcona y deseosa de lamer. Un ferrocarril que de palmo a palmo no se detiene en ninguna estación... ¡PORQUE NO LAS HAY! No existe la real necesidad de frenar en ningún sitio. El agua es llevada siempre con nosotros, en el cuerpo, dentro, y los alimentos lloverán del cielo, granizados, semidigeridos, fáciles de asimilar y veloces de aprovechar. "La anorexia es una ignorancia espiritual".

¿Acabaré algún día, como temo, dejándome practicar sexo oral por una oveja? ¡Dios quiera que sí!

La masturbación es un llanto placentero. Lloré y lloraré millones de veces... Una verdadera máquina de llorar lágrimas de semen desayunadas por monjitas pedigüeñas. La deriva de mis insultos, creo, tiene objetivos puntuales. Sonideros. Detrás de todo gran hombre... siempre está su propio culo; ¡y lo sigue a todas partes! Ídem los perritos. Perseguidos por nuestro propio culo, llameante, vagamos puntiagudos. Claustros de libertad grupal. Claustros de solidaridad (parche improvisado ante la autobarbarie social). ¿Que si me gusta beber? ¡Ya lo creo!... ¡Ya lo bebo! Una verdadera y endemoniada organización de órganos y piezas inclinada a la aislación del alcohol del elixir ingerido para tratar en internos laboratorios en pos de extirparles su graduación útil. (¡JA!). Un humilde perforador de hígado. Y no más sepa para qué carajos sirve el páncreas allí estaré apuntándole mis dardos envenenados. ¿Será un problema de fecundación o de amor propio? ¡Mmmmm...! ¡De fecundación!, definitivamente. Una herejía perspicaz pero somnolienta no es útil. Quien se duerme se descuida; expuesto ronda derredores depredables. Siempre es fácil entrar en la cacerola cuando el fuego está apagado. Yo quiero mi máximo. Deseo cárnicamente mi vigilia calavera. Absorber través mis labios un ovario como si fuese un fideo de sopa. Eso puede llegar a parecer un crudo invierno.
"Mi poncho no es antibalas", rezaba un grafiti en un paredón de la ciudad de Quito en plena trifulca indígena en el año 2000. Puede ser... Pero tampoco lo son tus pretensiones humanistas. Ni es ni fue ni será tiempo nunca de humanismo. Posiblemente estemos trabados, bajo los efectos de ciertos éteres que marean la consciencia, en una transición que es parte de un segmento mayor del evolucionismo de la diferencia máxima que creemos nos separa del mundo animal: "La Razón". ¡Ésa es la hija de puta más grande y oxidante! Ésa es la verdadera puesta a prueba de nuestra raza... ¡Superad el estadío de la razón y superareis definitivamente la maldad! Mientras tanto entreteneros con algunas nimiedades: la pereza, la libertad, el amor, la estupefacción, el intelecto, el prójimo, la universidad, el trabajo y el confort. Jugad un rato con esas piezas de la maquinaria de la vida y luego salid a la calle a fingir la más mutiladora de las sonrisas confusas. Id, pequeños roedores imaginarios, id hacia el conocimiento de su propio final, conscientemente. Yo, a mi vez, subiré a mi azotea favorita para tomar nota debida de esta realización absurda e insignificante.

Cada vez que me preocupé no logré nada. Esto es lo que más me enseña, lo que me hace aprender. Éste es mi atajo particular. El código que descifré absolutamente preocupado. Nunca, jamás, nada salió al menos parecido al escenario que imaginaba yo se representaría durante el advenimiento y caída libre de la realidad supuesta. Nadie dijo nada de cuanto había yo imaginado saldría de sus bocas... ¡Entonces me encontré sin respuestas ensayadas que sirvieran! Ninguna acción procedió como servía a mis antojos personales... ¡Entonces mis reacciones prefabricadas se desvanecían afiebradas! Nada fue como yo lo deseaba... ¡Entonces mi exposición al filo de la adversidad fue total! Nunca me morí antes que ahora... ¡Entonces aprendí! Me quedo con eso. Mis rodillas se acostumbraron, bajo protesta, al nivel del mar. Tragué. Me nutrí consistentemente con leches cósmicas que me vertieron más allá de mi garganta. Suavidad absoluta. Precario. Dispuesto. Sumiso. Inenarrable. Con todo esto forjé mi ductilidad. Con estos elementos me convencí del peso de mi intrascendencia. Con todo esto me volví otro terrenal condenado al inefable paso por este nivel energético al que me trajeron hace ya media década más de tres. ¿Y sabés qué, che?: sigo latiendo. Y también sigo cagando, cojiendo, caminando, mirando, comiendo, trabajando, leyendo, riendo, soñando, amando, volviendo, cruzando, lamiendo, agonizando, transigiendo, pesando, corriendo, llorando, exigiendo, vivando, sometiendo, pagando, bebiendo, brillando, sirviendo, flotando, construyendo, cautivando, esgrimiendo, ayudando, delinquiendo, bautizando, escupiendo, aterrizando, maldiciendo, atragantando, escribiendo, probando, durmiendo, asando, absolviendo, cosechando, concediendo, actuando, escondiendo, martirizando, resolviendo, explotando, imponiendo, penetrando, recibiendo, alambrando, percutiendo, liberando, oliendo, enmascarando, permitiendo, votando, mascullando, implorando, burlando, aspirando, lavando, comprando, pintando, ¡viviendo!, ¡che!... ¡Ahí me planto!
Despertar es una cosa que espero.

Fuera de mi realidad estoy yo. Débilmente en pie. Aterrizado de prepo por mi imaginación, apagando un bosque en llamas con el rocío que cubre mis dos ojos. Es decir, quemándome vivo. Acaezco desolado. ¿Qué sentí las veces que gané? Quisiera recuperar la tromba de reacciones químicas cerebrales que alguna vez me rebalsó. Sigo gritando mi desposesión al regalar y regalarme en mínimas cuotas diarias. Regalar es un condicionante neto. Una caricia traicionera, a veces. Una caricia, siempre. "Dar hasta el dolor"; ¡qué fácil suena! ¡Y qué difícil es cuando vivimos sin soltar amarras de la absorción que nos produce el mareo ético de la rutina social cotidiana. Se nos debería cercenar un miembro cada vez que utilizamos una frase sagrada mientras vivimos y existimos actuando contrariamente. Me suena a una jactancia pero sé que no lo es.

La psicología es un espejo salpicado con nuestra sangre en el instante mismo en que nos observamos. Según cada caso, es decir, su complejidad, más grande son las manchas y más superficie cubren. Lo peor es cuando ya no queda espejo sino sangre, ¡y nos miramos en ésta! Ver cómo somos en la imagen que nuestra sangre refleja es ascensión. La neutralización total de nuestra autodifamación través la marioneta que construimos alrededor nuestro, con la cual nos presentamos y anunciamos como seres y personas delante de los demás seres y de las demás personas.
mi reflejo en mi sangre
no es yo mismo sangrando
sino mi sangre esparcida...
mostrándome al fin quién soy
Toda una revuelta les he traído para que devoren esta noche. (El frío no es desolador en este cuarto, pero jode bastante la piel de mis pelotas que protejo con un jean. ¡UN ESCRITORIO DE METAL! ¡MUY VERANIEGO! ¡TANTO MÁS VERANIEGO PARA MEDIADOS DE JUNIO! ¡IMBÉCIL! ¡BIEN IMBÉCIL Y NORMALMENTE DEMENCIAL! ¡AUTOCOARTADO!

Cuando un perro se sacude entero sabe lo que hace. Busca, además de escurrirse el agua, friccionar entre sí sus células, sus moléculas, sus átomos, su composición. Se energiza; es su propio generador de calor. Como frotar dos palitos. No es fuego al principio. Claro está, ya que nada es fuego ni siquiera cuando el fuego comienza. Hay primero: fricción; hay segundo: calor; hay tercero: ignición; hay cuarto: combustión. (Semejante a los cuatro principios que, dicho través escritura por él mismo, hace de F. Nietzche un opositor natural). Cuestión: me sacudo como un perro empapado y logro, maravillado, una respuesta corporal calurosa. Nada más ni nada menos que lo que hace falta en este cuarto sin calefacción.
Soy un perro epiléptico feliz.
Si H. M. era una roca feliz yo me siento mayor aún: logré ser feliz con continuidad partiendo (¿o finalizando?) de un organismo. ¡Bah!
El hecho es éste: si prefiero el silencio ante una situación que desconozco es porque pude ver que la comprensión llega más tarde que los importunos. Una vez en no sé cuántas lograremos dar improvisadamente con la acción, que se llama a sí misma respuesta o conducta, indicada para resolver esa eventualidad. Y mal que nos pese no deja de estar plenamente, o casi plenamente, conformada por impulsos azarosos. Es decir, siempre va a sucederte contar con la visión clara y segura de aquello que resuelve, aquello que destraba el cerrojo acontecido, después, más adelante en el tiempo, o sea: tarde. Da por sentado eso y evitarás tragar pastillas y padecer jaquecas. ¡Hoy aprendés y mañana podrás recién ponerlo en práctica! ¡Entiende esto y olvídalo! Adquiere esta ventaja de mí, gratis, hoy, y disfrútala.

Existe un vicio común a todos: creer que nuestro adversario espera ser desenmascarado y desarmado por nosotros para encontrarse finalmente liberado del mal que lo aqueja, de la debilidad espiritual que, y ahí está el vicio, nosotros sabemos, cuando, en realidad, creemos, que lo acosa, que lo mediocriza, que lo vuelve regular, corriente y por consiguiente curable, mejorable. A saber: es ejemplo de este vicio común el intento continuo de desenmascaramiento del eterno mentiroso:
1º, si alguien miente es por necesidad (el mentiroso necesita mentir para sobrevivir: ésa es su enfermedad).
2º, una acción o un parlamento esgrimido por necesidad no entiende razones más que las propias: "las razones movilizadoras".
3º, intentar exponer al mentiroso como tal, delante de miradas y observaciones capaces de juzgarlo, es absurdo, por que es lo que el mentiroso sabe que lo hace supervivir. Es una pretensión inasequible; privar de sus alas a un pájaro y luego convencerlo para que salte voluntariamente al vacío y vuele es semejante a pretender ese intento. Es librar una pelea a muerte: ya que admitir la mentira y su utilización es sentir un vacío similar al que genera la aproximación de la propia muerte. Y las sensaciones tienen de magníficas, y por ende de eficaces, que son apreciadas con realismo, concretas.

Creer que un mentiroso aceptará la verdad es un error propio. Nuestro deseo ególatra.

Borracho nunca llegué a ninguna respuesta. Borracho siempre arribé a preguntas soberanas.

...la razón es un escudo de seda...

Hay que mantenerse inmediatamente debajo de la superficie en que comienza el fuego. No es fácil la adaptación. No, no. Pero es eficaz. Ser parte de un líquido caliente ostenta, osa, valentía. Irradia corazón. Salmuera el espíritu. ¡Vas a quemarte! ¡Sí! Pero nunca del todo. Tu conformación inicial subsistirá. Quizá trastocada. Amedrentado es como se debiera caminar, circular, mientras se está uno orientando, mientras está uno tomando fuerzas, valor y coraje para brincar con la catapulta que sortea todos los temores y que no es otro arquetipo que el que uno mismo gestó. Traducir, modificar e informar de una lectura son errores que no voy a practicar, no más. Son esferas que no van a rodarme ya nunca. Me he recompuesto, finalmente; he logrado practicarme fidelidad. Si uno sabe donde está el destino insuperable de la ejecución inmejorable del amor que puede dar y recibir: ¿para qué, entonces, engañar? No cabe la figura del engaño donde uno encuentra todo lo que alcanza para un regodeo redentor. ¡Ahí es donde practico mi más sagrada fidelidad! ¡EN MÍ! ¡HACIA MÍ! ¡POR MÍ! ¡PARA MÍ! ¡LA FIDELIDAD SIEMPRE ES PARA CON UNO! ¡EL OTRO ES IRREMEDIABLEMENTE BENEFICIADO (o no; no importa realmente) DE LA CONCRESIÓN DE NUESTRA PROPIA BUENA ORGANIZACION Y CLARA EJECUCION DE NUESTROS ACTOS, QUE SON CONSECUENTES A LA IMPLICITA NECESIDAD DE SACIARNOS!

Comprar la frescura de a kilos describe el escenario donde quisiera desarrollar mi obra maestra. Verdolaga, azulcita, inquietante, difamada, exacerbada, tiernamente doradita es la panza donde yo pienso apoyar, al fin, una de mis sienes para descansar, consagrado, quien sabe de qué, las extenuantes heridas que padecí al batallar contra mí mismo.

"Aunque pertenezca a uno, si es enemigo es extraño"...

Me tiro un pedo y creo: que la verdad es un árbol verde y amarillo... del cual no podrá acertarse nunca si es que en verdad está creciendo o secándose.
Los olores del organismo nunca están del todo mal.
El alfabeto es una forma de ADN.
PENSAR LITERATURA... NO MORIR CONTEMPLANDO EL COSMOS... ¡ATRAVESARLO! ¡ACONTECERLO! ¡TRASCENDERLO! ¿DESMITIFICARLO? ¿HUMANIZARLO? ¡COMPRENDERLO! ¿PARA COMPRENDERNOS? ¡NO, PARA OBSERVARNOS! ¡HIJUNAGRAN PUTA!
La vía láctea no deja de ser un animal solamente por cómo la comprendemos. Una vincha va a ser siempre una careta. La pornografía perdona. Ser un buen gato en un mundo de perros es triunfar... Sentirse a salvo era mirar a nuestros padres cuando todavía creíamos en ellos.

Comer el fuego: comer volátil, comer etéreo... pero comer. Tragar asustado o tranquilo; tragar viene siendo el norte. Consumir a bocados el estupor que genera pensar en no volver a tragar. Tragar cada girón desprendido de alguna cosa, mástil o alimento. Tragar el hierro, caliente, fundido. Tragar metal para escupir estrellas pesadas. Tragar arena para escupir vidrio molido. Tragar silencio para escupir silicios, sin lograrlo. Tragar es un pulso. Tragar es un signo; tragar es una cacofonía que se nos mete través orificios del cuerpo, y se queda, se estanca generando ley motive. La travesía del dulce acaba en naufragio insulínico. No más que decir.

Sostenido por chinches desde el cuello de mi camisa blanca y desde una pared lozana ha sido mi propio vituperio. Facultarme caprichosamente en oficios inocuos logró caracteres en mí insospechados... frágiles pero luchadores, vencibles aunque batallantes. Trascender desconcierta. Una intención descarada y destructiva de uno mismo. ¿Trascender a quién; a qué, en última instancia? ¡A UNO! El engaño mayor. Con más batallas que enfrentar más vívido me siento; me superdotan con deseos peregrinos, abádicos, consultables... me inyectan la fuerza de vivir. Adelante, entonces, sean carroña de este cuervo, intenten ser un muñeco consciente de ventrílocuo experto en cinismo. ¡SEAN CAÑÓN DE CARNE! ¡DESDOBLEN AMENAZAS CON PRACTICIDAD! ¡EXPÉRTENSE EN PREDECIR SUCESOS! ¡VISIONEN CONTEMPLACIONES PREDECIBLES! ¡ENGAÑEN! ¡SEAN CARETA DE VENECIA Y ESTEN EN PAZ Y TRANQUILOS! YA QUE LOGRARON ENGAÑARNOS. PUDIERON PRESERVAR DEL CRITERIO CLASIFICADOR GENERAL Y AGOBIANTE A SU ESENCIA. ¡LA DEBILIDAD DE SU TRIUNFO SE ORIGINA EN LA PRETENSIÓN DE ENGAÑARNOS! ¡SOLO HASTA AHÍ ALCANZA LA CODICIA DE SU CEGUERA! ¡NO MÁS! LLEGAR A ADVERTIR LA EFICACIA DE ESA PRETENSIÓN ES SU CINTURÓN! ¡SU LÍMITE!... su límite son ustedes y su transpiración seca.

Nadar en la pileta de la Ley requiere multiestilismo.

Partir de una roca en bruto, esculpirla, tallarla, hasta crear una idea, un concepto, una convicción, y después empujarla lejos, darle envión y movimiento propios, para que se vaya y ocurra..., para que sea ella misma y descubra su misma interacción, para evitar corregirla y quede, al fin, liberada de su progenitor.
Las obras no deben ser perseguidas por sus creadores. No pertenecen. Tampoco las personas. Una obra se desprende de una persona como lo hace un bebé: por voluntad propia. Luego de la concepción se pierde toda hegemonía sobre lo concebido. Pretender lo contrario pertenece a la apropiación, es decir: quebranta, vulnera, un derecho natural ajeno. Atenta contra la libertad del propio individuo y es acá más que nunca donde individuo y obra es lo mismo.
Entonces: concebir una obra (literaria en mi caso) y desprenderme de ella, mejor aún, permitir su libre desprendimiento de mí: procurar su liberación y proteger la libertad que debiera ser brindada durante su elaboración.
Let it be... gracias, John... o Paul...
(Corrección y tratamiento viene siendo su educación).

Nada es de nadie.
Con este error arranqué.
Pretendí un amor que me libere y no la liberación con mi amor. Sucumbí ante las fuerzas amorfas e indetectables que irradia el egoísmo supremo. Entonces, requerir, allí, en ese punto, que en realidad fue un segmento, fue el error: su lógica consecuencia, ciertamente.
Uno va amando sobre las ruinas que dejó el paso soberano de los temores que guarda. Mismamente, uno va opinando, educando, etc., etc., etc... o sea: viviendo.
¡Ay, la teoría!

desvencijado por mis pozos
recurro previamente malparido
no me escurro ni mendigo...
mas que un polvo

-¿Tuviste una buena vida?
-... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... tuve una vida... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ...