Todo es súbditos y corrales. De eso se trata nuestra libertad, nuestra amarga, regular y contradictoria libertad permitida o negada. La búsqueda outside no sirve de nada. Ni la rebelión siquiera, esgrimida en multiformas como lo hacemos desde siglos; canciones, protestas, festivales, rituales, cuadros, libros, metamorfosis circulares y cuadriculares de nuestras pesadumbres oxidadas y malacostumbradas a nadar en un río compuesto de la nada extraída de falsos discursos basados en el todo humano y espiritual.
Toma y daca de lo mismo. Más mermeladas sin ningún pan. ¡Ay, esas miguitas! Las que nos dejan a compartir entre cuatro o más comenzalizados a la fuerza, puros estorbos de la institucionalización proyectada. El colmo habita en la inconsciencia de esta muy puta institucionalización, en el malestar que nos inyecta la conciencia cuando comenzamos a, felizmente y ¡finalmente!, descarriar de esta conducta maestra que se nos ha instalado en el torrente, través escuela de adiestramiento-ciclos-primarios.