21- Quizá se pueda

Probablemente acabemos devorando las migas de la paz, y también los restos minuciosos que desaprovechan los guardianes de la rabia. Es posible que reine y se globalice la insatisfacción. Sobre tendencias desmedidas de tecnicismos modernos dormiremos incómodos y amontonados; apropiándonos del poco calor que nos quede aborreceremos la primavera por puro aturdimiento sistemático. Quiero, deseo, intento estimar algún final disímil... Lo que lo engendra es lo que lo mata. Asesinado por su madre corre, suave, liviano, desprevenido. Ahorcado con el propio cordón de la vereda late, suda, acaba y envejece.
Quizá se logre destrabar los engranajes de la paranoia social, e incluso lubricarlos con toda nuestra saliva que es, a la vez, cuanto nos viene quedando.
O quizá no.
Probablemente no.

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