19- Farsa escuadra

Vos, ratoncito principiante,
fragante andás portando personajes
(...el acento fingido es asunto de porteños!)
en posturas malhechoras.
Soñabas ser Pandora box
y pilotar el mecanismo de los rayos.
Quisiste chasquear voltajes
enemistando índices y pulgares,
y te morfó la intensidad en pretensión.
Comentan que me saliste a buscar...
Pues bien, acá me tenés,
tuyo y de todas a la vez,
cargando con honor la confusión
que arrastro y mareo con mi sangre,
con las ganas de ganar a cada rato,
con la fuerza del agüita
que moja pueblos hasta el cielo raso,
primereando sin criterio tu necesidad,
ardiendo en carne, piel, huesos y enzimas,
quejándome nada más lo necesario.

Vos, pendejo, que andas rogando historias despertenecidas,
que estrenás cortesías con un moño que cala de costado,
que te dejás interpelar con entrega a domicilio.
Crezco tarareando tus tropiezos,
musicalizo en pop algarabías que intentaste enseñarme
mientras te creías mi verdugo fraternal.
¿Nunca despertaste en mitad de cualquier noche
para soñar una vida con cada mujer que te dijo que no?
¡¿No?!, ¿pero qué es lo que hacés de noche?
¿Te dedicás a descansar para ser durante el día,
y para lo que nos educan, un pequeño productor?
¡No me digas que ya has logrado montar la pyme
con la que vas a exportar resentimientos!
No vengas a contarme, nene, que preferís
el óxido del sable a la herida que profesa;
que te conformás con fabricar la mermelada
y que desistís de probar el desayuno.
Viniste hasta acá para corroborar el rocío,
¡y, cielito, te aguardaba mi chubasco!
¿Paraguas, pedís? No, señor...,
los troqué ayer a un mago amigo por no verte más.

No hay comentarios.: