17- Ampollas en la lengua

Mala tarde. Una tarde insondable. Que engendra seres tan condenables como cada uno de nosotros. Que promete adversidades maravillosas. Que es estrella en esta semana de mediocres. Que se luce con rayos ultravioléticamente solares y con ellos nos invita a protegernos, a examinarnos debajo de un techito de bar, con promesa de hora-felíz y medianoche de resaca; a calzarnos los tamangos de huir-siempre-huir para nunca-pertenecer-nunca. Tarde rojinegra a lo Lenin. De banderas martilleras que desproponen fronteras; que derrocan al dinero indultando al trueque y multan al cheque para sobornar al efectivo. Éste es mi-tu mundo y te bienvengo. Para que lo veas bien visto y al rato lo vomites. Quiero que te hartes de esta tierra paranoica y que te mates conmigo y el resto de los millones (no pienso quedarme a combatir para que sólo me llamen valiente). Que te explote la bomba de la faz en el culo y sangres tembloroso, desprevenido. Y que te insultes más de lo que lo hago yo, perdonándote menos o nada. Voy a mover el culo alegremente cuando baile la polca que tribute tu desaparición. Vas a meterte en tu caparazón y no te va a alcanzar la lechuga de este mundo para que hivernes junto a tu cobardía cotidiana. Te vas a colgar de la gran pija de este universo egoísta y vas a galopar al calorcito del sol naciente. Te van a sangrar los pies a cuenta de todos los pasos que jamás diste ni darás. Ampollas en tu lengua segregarán el juguito ácido que macere hasta la agonía a tus palabras de anarquista de bombonería en quiebra. Vas a desear mi tortura cuando quieras un orgasmo. Y doblar la esquina será tu única chance de torcer algún camino.

1 comentario:

Anónimo dijo...

nec again : ampollas en la lengua,

necesito q escuches este aplauso,
me encanto , hasta me atrevo a sentir donde va tu euforia.

nic nic