31- Puño y letra

Atardecerás en manías insoportables cuando vigiles el descarrilamiento de tus estrellas. Más que un vaticinio es una proposición a ciegas. Es el intento exiguo de generarte un estado de ánimo que nos convenga a los dos, sin que te des cuenta. Es, en realidad, la cuenta regresiva del beso que está por estallar dentro y fuera del límite de nuestras bocas, y bien cerca de los ojos que nos vieron admirarnos ilusionadamente.
Nuestras neurosis nos fueron puliendo el criterio, ¿podés creer? Yo sí, fervientemente. Me lo demuestra lo cercano de nuestras lejanías.
Pero siempre queda un round más para inventar un batacazo. Siempre queda un pedazo de candor del que agarrarse, para poder aletear con toda la fuerza que perdimos mientras ocurrían las enfermedades que nos masticaron el esplendor. Y para el decaimiento final están aún los recuerdos, esos laureles corroídos, cayendo como martillazos certeros, de las coronas que nos colgamos en intensas ceremonias corpóreas, que me ayudaste a inventar y que corregiste con tu puño y con tu letra.
Con suerte, pueda en mucho tiempo superarte.
Creo que para olvidarte voy, primero, a olvidarme de mí.
Casi seguro...
Confirmado.

1 comentario:

Anónimo dijo...

soy neco, my friend . .
gastaria unas pocas ofrendas al pensar q solo servimos para dar vuelta la situacion , imaginemos q todo marcha sobre bolas de fritas y un pedazo de quezo alborota nuestro inutil manifiesto. . .- mmmmmmm

yo lo pensaria .

abrazo fuerte fuerte