Si supiese quién manda,
si llegase a creerme el asunto
de que necesitamos andar cerca y de trasnoche,
vos, yo, ambos y nosotros ¡seríamos tan otros!
Tan capaces de equivocar la libertad
con ciertos pases que hacen de la paz
tanta magia y del mago el singular
asunto que de tanta joda acaba en seriedad
y que aprende a ilusionar enseñando hipocresía.
Si supiese estar conmigo y convivir en paz,
si llegase a troquelar esta arrogancia
de mi ‘quiero estar con vos sin correr riesgos’,
tetas, cielos, culos y verdades serían:
toda una manera de desternillar un pelotón,
ordenado y eficaz,
utilizable en guerras y en kermesses;
percutor, pan, arroz y municiones.
Asombros enardecen a los pies de nuestra cama.
Tengo toda la mañana para saber quién sos.
Sin querer ligué el oficio de asentir sin entender ni jota,
Carrasco me salvó de las botas y de mi yo mi mismo.
Alquilo cinismo: dos ambientes, con vista a tu señora.
Pretendo pretendientas con medalla de oro en el juego de la cama,
y decepcionarlas... para calarles de entrada sus prejuicios.
Voy a perder el juicio que me exime de pensar,
porque es todo lo que tengo y necesito.
Y si no salgo corriendo es porque me conozco,
sé que voy a tropezar acá no más.
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1 comentario:
UN APLAUSO CON BIS PARA UD. SEÑOR !!!!!! QUE ADEMAS DE TENER LAS PUPILAS CHARCADAS HA LOGRADO QUE SE ME PIANTE EL LAGRIMON !
Marina, la principessa
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