49- La colisión de las galaxias

Ni mal ni feliz. ¿Entonces? ¿Cuándo es, en realidad, el momento? Bah… ¡Lo de siempre! La camisa rasgada por lo mismo de siempre, las mismas manchas de presente y realidad sobre la ropa y el cuero escama. Pilas y pilas de excreción subcutánea y subcránea. Mismos fueros desterrados con iguales condenas. Ya ni cercena; nos olvidan hasta nuestros enemigos. Quedamos en el rincón de los retratos que huelen a polvo y humedad, a pasado y grasa de años, a miseria y almidón, a canción aburrida de fonda pernoctable.
Me viene la sangre con fuerza desde el alma, arrastrándome. Me encarrila y obliga a mi avasallo, me sumerge y moja, fría como nunca, irreverente y mala, complot y primavera, madrugada y espera interminables, conciertos mudos para oídos perspicaces. A veces me logro relajar; y me relame su tibieza espesa de rojo frambuesa, con poquedad talvina y enormes exigencias. Entonces me entrego y por ratos me agazapo. El temor juega y juega, y es su costado más atractivo.
Y me voy embelesado tras él…

1 comentario:

cabezas de tormenta dijo...

...pero yo no corrijo, yo me dejo llevar como hoja de otoño por la corriente del agua de la última lluvia del próximo verano.

el contexto era el msn.

siempre un placer leerte, mi pulgar hacia arriba si en esa dirección está la gloria de los que escriben a su altura.

Natha